La disciplina no es exigencia. Es la manera de volver a ti.

Actualizado: hace 18 horas

Hay días que no tienes ganas.
Y es normal.
Pero hay una pequeña cosa que siempre te deja mejor que como estabas: hacer esa cosa que te prometieras a ti mismo-a.
Yo lo llamo disciplina.
Lo llamo compromiso contigo.
No es levantarte a las 6 de la mañana por obligación.
Es decidir que durante 10 minutos de tu día, nada te interrumpe.
Ni el móvil, ni la lista de la compra.
Es desenrollar la esterilla aunque afuera llueva.
Es beber agua caliente a la mañana.
Es dejar la casa un poco recogida para que tu mente respire.
No hace falta ser perfecta.
Lo haces porque sabes como te sientes DESPUÉS.
Más ligera. Más en tu centro.
Más tu.
En Yoga le llamamos Tapas.
No es castigarte. Es mantener vivo el fuego de tu intención.
Recordarte cada dia porqué practicas.
¿Por qué practicas tu?
No por hacer la postura perfecta.
Para tener ese ratito de felicidad tranquila al final del día.
Ese momento que nadie te puede quitar.
La disciplina, entendida así, no te quita libertad.
Te la da.
Porque dejas de depender de si tienes un buen día o un mal día.
Y empiezas a crearlo tu.
Hoy no hace falta que lo hagas todo.
Solo una cosa. Una. La que te prometiste.
Yo estaré aquí en la esterilla, por si quieres compartirlo conmigo.
Nos vemos en Yoga,
Laura

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